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Blog de Nutrición y Bienestar

Dieta para la menopausia: menú semanal gratis de 7 días

Un menú de siete días para la perimenopausia, la menopausia y los años de después, con desayuno, comida, merienda y cena. Lo que lo distingue es que no se queda en «come alimentos ricos en calcio»: hemos contado el calcio, la proteína y la vitamina D de cada día con la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) y los comparamos con las referencias de la EFSA. Todos los días pasan de los 950 mg de calcio que la EFSA fija para mujeres de 25 años en adelante, solo con comida. Lo tienes en PDF gratis, para imprimir, en el botón que hay bajo el menú.

Ir directamente al menú · Ver las cuentas del calcio día a día

Perimenopausia, menopausia y posmenopausia: qué cambia en la mesa

La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) distingue tres momentos. Conviene saber en cuál estás, porque lo que más importa en el plato no es exactamente lo mismo en los tres.

Perimenopausia: los años de reglas irregulares

Es la etapa que precede a la menopausia y, según la AEEM, suele durar entre cuatro y ocho años: empieza cuando los ciclos se vuelven irregulares y termina doce meses después de la última regla. Es la fase con más síntomas y también la peor reconocida. Son frecuentes los ciclos irregulares y los sangrados abundantes, los sofocos y sudores nocturnos, las alteraciones del sueño y del ánimo, los cambios en la composición corporal y el inicio de una pérdida más rápida de masa ósea. La AEEM recuerda además que en esta etapa todavía puede haber embarazo.

En la mesa, eso se traduce en dos cosas. La primera es el hierro: mientras haya reglas, y más si son abundantes, la necesidad es mayor. La EFSA fija una ingesta de referencia de 16 mg al día para las mujeres antes de la menopausia y de 11 mg después. La AESAN cita como fuentes la carne, las aves, el marisco como las almejas y los mejillones, las legumbres, los frutos secos y las semillas; por eso el menú lleva legumbre cuatro días por semana. La segunda es el calcio: si la pérdida de hueso empieza a acelerarse en esta fase, conviene llegar ya a la cifra diaria y no esperar a después.

Menopausia: la última regla

En sentido estricto, la menopausia es la última menstruación, y solo se confirma mirando hacia atrás: cuando han pasado doce meses seguidos sin regla. En España la edad media ronda los 51-52 años y se considera normal entre los 45 y los 55, según la AEEM. Si ocurre antes de los 45 se habla de menopausia precoz, y antes de los 40, de insuficiencia ovárica prematura; las dos necesitan valoración médica.

Posmenopausia: todos los años de después

Son todos los años posteriores. Los sofocos suelen ir a menos con el tiempo, aunque duran bastante más de lo que se pensaba: de media, unos siete años, según la AEEM. En esta etapa cobran protagonismo la salud del hueso y la del corazón. La AESAN relaciona la posmenopausia con la pérdida de masa ósea y un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas, y explica que tras la menopausia se acelera la pérdida de masa y de fuerza muscular. De ahí salen las tres cosas que este menú no negocia: calcio todos los días, proteína en cada comida principal y pescado azul tres veces por semana.

Cuatro comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena. Si a media mañana tienes hambre, una pieza de fruta o un puñado de frutos secos no estropean las cuentas, al contrario. Las cantidades exactas con las que hemos hecho los cálculos están más abajo, en «Raciones con las que hemos hecho las cuentas».

Descargar el menú en PDF

En el cuadro de impresión, elige «Guardar como PDF» como destino y tendrás el menú gratis en el móvil o en el ordenador, sin registrarte.

Cómo está montado

🦴

Calcio y lácteos

Más de 1.000 mg al día con dos o tres lácteos. La AESAN pone el tope en tres.

💪

Proteína

En cada comida principal: entre 65 y 86 g al día según el día.

🐟

Pescado

Cinco veces por semana, tres de ellas azul: salmón, sardinas y caballa.

🌱

Legumbres

Cuatro platos a la semana, el mínimo que recomienda la AESAN.

🌿

Verdura

En la comida y en la cena, todos los días.

🫐

Fruta

Dos o tres piezas al día, como pide la AESAN.

Lo que no lleva: alcohol, bebidas azucaradas ni bollería. La AESAN, en su informe sobre alimentación en la menopausia, recomienda seguir un patrón saludable como el mediterráneo y evitar el tabaco y el alcohol. El resto de frecuencias (pescado, legumbre, huevos, frutos secos, carne) está ajustado a sus recomendaciones generales para la población española: como mucho cuatro huevos y tres raciones de carne a la semana, y al menos tres de frutos secos.

Tres detalles del menú que cambian las cuentas

  • Las sardinas, de lata y con su espina. La BEDCA da 314 mg de calcio por 100 g a la sardina en aceite escurrida y 83 mg a la sardina asada. MedlinePlus cita precisamente las sardinas enlatadas «con sus huesos blandos» como fuente de calcio.
  • La verdura, mejor al vapor o salteada. MedlinePlus aconseja cocinar con poca agua y el menor tiempo posible para conservar más calcio. Para el brócoli y las judías verdes hemos usado el dato de la BEDCA para la verdura hervida, así que la cuenta no se queda corta si las haces al vapor.
  • El café, a tu medida. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA) aconseja evitar la cafeína si empeora los síntomas. Si es tu caso, pásate al descafeinado: la leche, que es lo que cuenta para el calcio, es la misma.

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Calcio, vitamina D y proteína del menú, contados día a día

Casi todas las dietas para la menopausia dicen «toma calcio». Pocas dicen cuánto lleva lo que proponen. Aquí lo hemos contado: cada ingrediente del menú, con su ración, consultado en la BEDCA (Base de Datos Española de Composición de Alimentos). Así puedes ver qué día vas sobrada, qué día vas justa y de dónde sale cada miligramo.

Las referencias con las que comparamos

Calcio. La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) fija una ingesta de referencia de 950 mg al día para las mujeres de 25 años en adelante, y de 1.000 mg entre los 18 y los 24. Su tabla no da una cifra distinta para después de la menopausia, cosa que sí hace con el hierro. En Estados Unidos la referencia es más alta: MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina, recoge 1.200 mg al día para mujeres de 51 a 70 años. El menú está hecho para pasar de los 950 mg todos los días; más abajo explicamos cómo llegar a 1.200 si es la cifra que te ha dado tu médico.

Vitamina D. La EFSA da una ingesta adecuada de 15 µg al día para adultos, calculada suponiendo que la piel apenas la fabrica con el sol. Cuando sí hay síntesis por la piel, dice la propia EFSA, lo que hace falta de la dieta es menos, o incluso nada.

Proteína. La EFSA fija 0,83 g por kilo de peso corporal al día para adultos, la misma cifra antes y después de los 60. Para una mujer de 65 kg son unos 54 g.

Lectura rápida: el calcio llega todos los días solo con comida; la proteína cubre la referencia para casi cualquier peso (los días más bajos, con 65 g, la cubren hasta unos 78 kg), y la vitamina D, en cambio, solo se acerca a la referencia el día del salmón. No es un fallo del menú: la AESAN recuerda que la vitamina D procede sobre todo del sol y solo en menor medida de la comida.

De dónde salen los números

Son cifras aproximadas. El calcio real cambia con la marca, la pieza y la cocción, y lo que el cuerpo absorbe no es todo lo que hay en el plato. Sirven para saber si el menú va sobrado, justo o corto, no para afinar al miligramo.

Raciones con las que hemos hecho las cuentas

Qué aporta cada alimento del menú

Dos cosas saltan a la vista. Los lácteos y las sardinas de lata son, con diferencia, lo que más calcio pone por ración. Y el pescado azul es casi lo único que aporta vitamina D en cantidad; el huevo, un poco. Las legumbres no destacan en calcio, pero sí en proteína: un plato de lentejas (14,9 g) tiene más que un yogur y un tazón de leche juntos (13,4 g).

Si tu médico te ha dicho 1.200 mg

Con la cifra estadounidense, al menú le faltan entre 50 y 180 mg según el día. Se cubren con comida y sin pasar de tres lácteos al día:

Con uno o dos de estos cambios, todos los días de la semana pasan de 1.200 mg; lo hemos recalculado con las mismas fichas de la BEDCA. Lo que no conviene es pasarse por el otro lado: MedlinePlus advierte de que tomar mucho calcio durante un periodo prolongado eleva el riesgo de cálculos renales en algunas personas, y sitúa en 2.000 mg al día, sumando comida y suplementos, lo que se considera seguro a partir de los 50 años. Este menú queda lejos de esa cifra; si además tomas un suplemento, cuenta lo que ya comes y coméntalo con tu médico.

Si no tomas lácteos

Los lácteos ponen más de la mitad del calcio en cinco de los siete días, así que quitarlos sin sustituirlos deja el menú por debajo de los 950 mg. Las alternativas que funcionan:

Si dejas los lácteos por intolerancia a la lactosa, MedlinePlus recuerda que existe la leche sin lactosa y que la mayoría de las personas sin una intolerancia grave digieren bien los quesos duros y el yogur. Antes de renunciar a ellos, merece la pena probarlo.

La vitamina D: del plato llega poco

La media de la semana sale en 3,7 µg al día frente a los 15 de referencia. Los únicos días que suben de verdad son los de pescado azul: el salmón del lunes aporta 10 µg; la lata de sardinas, 7, y la caballa, 5. El huevo suma algo menos de 1 µg por unidad, y la leche semidesnatada, según la BEDCA, prácticamente nada.

La explicación está en las dos fuentes oficiales. La AESAN recuerda que la vitamina D procede mayoritariamente de la exposición al sol y, en menor medida, de pescados grasos, huevos, queso y alimentos enriquecidos. Y la EFSA calcula sus 15 µg suponiendo que la piel apenas la fabrica. Por eso no tiene sentido intentar «comer más» para llegar: lo útil es mantener el pescado azul, que el menú pone tres veces por semana, y, si te preocupa tu nivel, pedir a tu médico que lo mire en un análisis antes de tomar nada.

La proteína: suficiente y repartida

Con 65-86 g al día, el menú cubre la referencia de la EFSA (0,83 g por kilo) para casi cualquier peso. La AESAN insiste en la proteína en esta etapa porque tras la menopausia se acelera la pérdida de masa y fuerza muscular, y señala que tanto la de origen animal como la vegetal contribuyen a prevenir la sarcopenia, que es esa pérdida progresiva de masa y función del músculo. La AEEM, en la misma línea, pone el ejercicio de fuerza y una ingesta suficiente de proteína entre las cosas que cambian de verdad cómo se atraviesa esta etapa.

En el menú está repartida: pescado, legumbre, huevo, tofu o pollo en comidas y cenas, y lácteos en desayuno y merienda. Si comes menos cantidad de la que hemos puesto, esos alimentos son los últimos que conviene recortar.

¿Y los suplementos?

MedlinePlus lo resume así: la fuente preferida de calcio son los alimentos, y algunas personas necesitarán suplementos. Quién y cuánto lo decide tu médico, que es quien conoce tu densitometría, tus análisis y los medicamentos que tomas. Con este menú ya llegas a la referencia europea de calcio con comida, así que, si te recetan un suplemento, cuéntale lo que comes para que lo tenga en cuenta. Con la vitamina D pasa algo parecido: como del plato llega poca, es un tema para hablar en consulta, no para resolver por tu cuenta.

Sofocos: qué se sabe de la comida y qué no

Ningún alimento quita los sofocos. La AEEM los explica así: al bajar los estrógenos se estrecha el margen de temperatura en el que el cuerpo se siente cómodo, y basta una pequeña variación para que se dispare el mecanismo de enfriamiento. Lo que sí hace la comida es sumar o restar desencadenantes.

Lo que puede dispararlos

  • El alcohol. Lo citan la AEEM y el NIA, y la AESAN recomienda evitarlo en esta etapa.
  • Las comidas copiosas, según la AEEM.
  • Las comidas picantes y la cafeína, que el NIA aconseja evitar porque pueden empeorar los síntomas.
  • El estrés y los cambios bruscos de temperatura (AEEM).
  • El tabaco: el NIA recomienda dejarlo, por los sofocos y por la salud en general.

La AEEM añade un matiz importante: son desencadenantes, no la causa. Si tienes sofocos, no es porque estés haciendo algo mal.

El NIA propone una forma práctica de usar esta lista: fijarte en qué te los dispara a ti y cuánto te molestan, para decidir mejor qué cambiar. Vale más una semana apuntándolo que eliminar de golpe todo lo que aparece en internet.

¿Y la soja?

Es la pregunta más repetida. El NIA es claro: los fitoestrógenos, sustancias parecidas a los estrógenos que hay en algunos cereales, verduras y legumbres como la soja, no han demostrado de manera consistente ser eficaces en los estudios, y su seguridad a largo plazo no está clara. Sobre las isoflavonas de soja en suplemento, el cohosh negro (cimicífuga) o la DHEA, añade que no han demostrado ser eficaces y que algunos conllevan riesgos, como daños en el hígado. La AEEM es algo más abierta con los extractos vegetales: pueden ayudar en síntomas leves, pero su eficacia es menor y muy variable según el preparado, y conviene consultarlo igualmente.

Por eso en este menú la soja aparece como lo que es, un alimento: el tofu del miércoles está ahí por su proteína y su calcio, no como remedio. Si te gusta, puede entrar más días; si no, no hay motivo para forzarlo por los sofocos.

El peso también cuenta

El NIA señala que las mujeres con sobrepeso u obesidad pueden tener sofocos más frecuentes e intensos, y recomienda tratar de mantener un peso saludable. Es una razón más, además del corazón y el hueso, para mirar el apartado de adelgazar que viene después.

Cuando la comida no basta

Si los sofocos te afectan de verdad, la AEEM dice que existe tratamiento eficaz y que no hay ninguna razón para aguantarse. Considera la terapia hormonal el tratamiento más eficaz para los sofocos y los sudores nocturnos, y recuerda que hay opciones no hormonales con evidencia para quien no puede o no quiere tomar hormonas. Es una conversación para tener con tu ginecóloga o con tu médico de familia.

La cena y el sueño, mejor mirarlos juntos

En esta etapa el descanso suele resentirse, y la cena es la comida más fácil de ajustar sin tocar el resto del día. No hay una cena mágica, pero sí unos cuantos hábitos que quitan ruido.

Cenas moderadas y con margen

Las comidas copiosas están entre los desencadenantes de sofocos que cita la AEEM, así que por la noche compensa un plato moderado y dejar algo de margen entre la cena y la hora de acostarse. Adelantar la cena un poco suele costar menos que cambiar lo que se cena. Las cenas del menú son de un plato y algo más: pescado, huevo, legumbre, tofu o queso, siempre con verdura y con un poco de pan o patata al lado.

La copa de la cena

El alcohol aparece en todas las listas de desencadenantes (AEEM y NIA), y la AESAN aconseja evitarlo en la menopausia. Si la copa de vino con la cena es costumbre, es el primer cambio que merece la pena probar.

El dormitorio, también

Si los sofocos te despiertan, el NIA propone mantener el dormitorio más fresco, beber pequeñas cantidades de agua fría antes de acostarte y hacer la cama con varias capas de sábanas y mantas que puedas quitar o poner a lo largo de la noche. Y si duermes mal sin sofocos, la AEEM recuerda que el insomnio puede tener otras causas, como la apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas, que conviene descartar con tu médico.

Si lo que buscas es adelgazar en la menopausia

Es la otra gran razón por la que se busca una dieta para la menopausia. La AEEM, citando su Menoguía de perimenopausia, explica que los cambios metabólicos de esta etapa suelen aumentar la grasa corporal: de un 26 % a los 20 años a un 33 % a los 40 y un 42 % a los 50, y la vida sedentaria acelera el proceso. En unas mujeres eso se nota en la báscula y en otras solo en dónde se acumula la grasa, sin que cambie el peso. En los dos casos no es solo una cuestión estética: la AEEM lo relaciona con el riesgo cardiovascular y de diabetes.

Este menú no es una dieta de choque. Con unas tres cucharadas de aceite al día, se queda aproximadamente entre 1.340 y 1.630 kcal según el día, calculadas también con la BEDCA. Lo que necesita cada mujer varía mucho con su peso, su altura y lo que se mueve, así que tómalo como punto de partida: ajusta por hambre y por cómo evoluciona tu peso a lo largo de semanas, no de días.

Qué tocar y qué no

El ejercicio que acompaña al menú

La AESAN, en su informe sobre la menopausia, recomienda entre 150 y 300 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada, o 75-150 minutos de actividad vigorosa, con al menos dos sesiones semanales de fuerza. Según el mismo informe, la actividad física en esta etapa favorece cambios en la composición corporal y ayuda a preservar la masa muscular y la calidad del hueso, además de mejorar el ánimo y el sueño. Para medir la intensidad, la AESAN da una pista sencilla: la actividad moderada es la que hace que cueste un poco hablar, pero permite mantener una conversación.

Si además tienes la glucosa o el colesterol altos, tenemos menús pensados para eso: el menú semanal para diabéticos tipo 2 y el menú para colesterol y triglicéridos. Y si lo que te interesa es sobre todo perder peso, sin el foco en la menopausia, mira el menú semanal para perder peso.

Preguntas frecuentes sobre la dieta en la menopausia

¿Dónde puedo descargar gratis la dieta para la menopausia en PDF?

El menú de 7 días de esta página está en PDF, gratis y sin registro: pulsa «Descargar el menú en PDF», bajo la tabla del menú. Es una hoja con el desayuno, la comida, la merienda y la cena de cada día, para imprimir. Si quieres dos semanas completas con su lista de la compra, el Pack 14 Menús incluye el menú para la menopausia de 14 días por 9 euros, pago único.

¿Qué dieta seguir en la perimenopausia?

La misma base que en la menopausia, con dos acentos. Mientras haya reglas, y sobre todo si son abundantes, necesitas más hierro: la EFSA fija 16 mg al día antes de la menopausia y 11 mg después, y la AESAN cita como fuentes las legumbres, la carne, las aves y el marisco. Y conviene llegar ya al calcio diario, porque según la AEEM en la perimenopausia empieza una pérdida más rápida de masa ósea. El menú de esta página sirve tal cual para esta etapa.

¿Sirve este menú para adelgazar en la menopausia?

Puede servir como base: calculado con la BEDCA, ronda entre 1.340 y 1.630 kcal al día, sin bollería, bebidas azucaradas ni alcohol. Si necesitas ajustarlo, recorta primero pan, arroz, aceite y frutos secos, y mantén la proteína, los lácteos y la legumbre, que son los que sostienen el calcio y el músculo. La AESAN recomienda acompañarlo de 150 a 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y al menos dos sesiones de fuerza.

¿Cuánto calcio necesita una mujer en la menopausia?

La EFSA, que es la referencia europea, fija 950 mg al día para mujeres de 25 años en adelante, sin una cifra distinta para después de la menopausia. En Estados Unidos la referencia para mujeres de 51 a 70 años es de 1.200 mg, según MedlinePlus. El menú de esta página da entre unos 1.020 y 1.150 mg cada día, calculados con la BEDCA, y explicamos cómo llegar a 1.200 con comida si es la cifra que te ha indicado tu médico.

¿La soja o los fitoestrógenos quitan los sofocos?

No hay pruebas sólidas de que lo hagan. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA) indica que los fitoestrógenos no han demostrado de manera consistente ser eficaces y que su seguridad a largo plazo no está clara, y que las isoflavonas de soja en suplemento no han demostrado eficacia. La soja como alimento, por ejemplo el tofu, cabe en el menú por su proteína y su calcio. Antes de tomar cualquier suplemento o extracto vegetal, coméntalo con tu médico.

¿Qué alimentos conviene evitar en la menopausia?

No hay alimentos prohibidos, pero sí desencadenantes habituales de los sofocos: el alcohol, las comidas copiosas, las comidas picantes y la cafeína, según la AEEM y el NIA. La AESAN recomienda además evitar el tabaco y el alcohol en esta etapa, y en general limitar los procesados con mucho azúcar, grasa o sal; la sal, sumando la de los alimentos, por debajo de 5 g al día.

¿Hay que tomar suplementos de calcio o de vitamina D en la menopausia?

Depende de cada mujer, y lo decide su médico. MedlinePlus recuerda que la fuente preferida de calcio son los alimentos y que algunas personas necesitarán suplementos, y advierte de que tomar mucho calcio durante mucho tiempo eleva el riesgo de cálculos renales en algunas personas. Con la vitamina D es distinto: la AESAN explica que procede sobre todo del sol y del plato llega poca, así que es un tema para comentar en consulta.

¿Existe una dieta antiinflamatoria para la menopausia?

En las recomendaciones de la AESAN y la AEEM que hemos consultado no aparece una «dieta antiinflamatoria» propia de la menopausia. Lo que recomienda la AESAN para esta etapa es un patrón saludable como el mediterráneo, con pescado por su omega-3, que según su informe puede ayudar a reducir la inflamación, y fibra de legumbres, cereales integrales, fruta y verdura. Este menú ya va en esa línea. Si te interesa el enfoque antiinflamatorio en general, tienes nuestro menú semanal antiinflamatorio.

¿Sirve este menú para mujeres de 40 años?

Sí. Según MedlinePlus, la transición a la menopausia suele empezar alrededor de los 40 años, y la AEEM recuerda que la perimenopausia es la fase peor reconocida: muchas mujeres tienen síntomas sin relacionarlos con sus hormonas, y una analítica normal no la descarta. Las referencias que hemos usado (950 mg de calcio de la EFSA, 0,83 g de proteína por kilo) valen igual a esa edad. Si aún tienes reglas abundantes, cuida además el hierro.

¿La terapia hormonal sustituye a la dieta?

No, y tampoco al revés. La AEEM considera la terapia hormonal el tratamiento más eficaz para los sofocos y los sudores nocturnos, y deja claro que el ejercicio de fuerza, la proteína suficiente, el calcio, la vitamina D, no fumar, moderar el alcohol y cuidar el sueño no sustituyen al tratamiento, aunque cambian de verdad cómo se atraviesa esta etapa y protegen el hueso y el corazón. Si tienes síntomas que te afectan, háblalo con tu médico: según la AEEM, no hay ninguna razón para aguantarse.

Fuentes

Las cifras y afirmaciones de salud de esta página salen de estos documentos, consultados el 18 de octubre de 2026:

Información divulgativa para la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia. Para diagnóstico y tratamiento consulta con tu médico o con un dietista-nutricionista colegiado.